Valle Grande 2007... el Relato (por Eduardo Daza)
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Lanzada la idea. Un tercer intento por lograr encontrar en 4x4 los Baños de LLolli. Un primer intento fallido por no existir ruta. El segundo con un accidente en carretera que nos obligo a devolvernos sin siquiera haber intentado encontrar alguna ruta para nuestro desafío. Bueno, y el tercero no fue el que nos permitió llegar a los baños pero nos dio la oportunidad de ver y vivir un majestuoso paisaje lleno de encantos cordilleranos.
Harto tiempo programando la salida, invitamos a algunos comensales los que a última hora no pudieron ir. Así suele suceder, uno propone y Dios dispone. Los datos fueron entregados por Mario Cerda, salvoconductos, rutas, contactos con gente que conocía el lugar... todo bien planificado. Estando todo listo nos programamos para la salida... Mario y yo decidimos salir un poco antes... el día Viernes libre me permite tener disponibilidad para los horarios... invito a Alfred quien hace tiempo está desconectado de las pistas. Lo pasamos a buscar y enfilamos hacia Américo Vespucio para tomar rumbo al sur. Santiago es un asco con los tacos. Simplemente hay que tener mucha paciencia para poder sortear el embrollo de la salida... cuesta y eso hace perder tiempo. Vamos por la carretera con un trafico bastante decente, un andar a buen ritmo nos permite tener tiempo de pasar a cenar a Romeral, el Colo-Colo es el lugar... unas buenas plateadas, quizás las mejores preparadas en Chile. En el restaurante nos juntamos con el resto del grupo. Llega primero Rodrigo Aliaga con su señora y luego el resto de la comitiva, Hugo Pereira con Giuliano, Emiliano con Marcelo y Charly. Ya completo el grupo enfilamos hacia Los Queñes donde dormiremos en unas cabañas que tiene el Sindicato del Banco del Estado. Yo por lo menos las había conocido años atrás en un paseo que hicimos con los Cometierra. Las cabañas son muy buenas y nos permiten dormir bien para emprender una larga travesía el día sábado. Con una parrilla a nuestra entera disposición Charly hace menester de asador y tira a la parrilla algunas carnosidades. Abrimos unos mostos para amenizar la noche que no tan fría nos regala el encanto de un cielo muy estrellado, algo de conversa, algunas fotos y a degustar lo preparado. Conversamos de como será este nuevo intento y vemos que la preparación esta a la altura del paseo.
Levantarse temprano para algunos muchas veces es un fastidio pero la ocasión amerita madrugar y salir a buena hora después de un buen desayuno. Un buen café con un sándwich contundente nos permitirá aguantarnos hasta a media mañana. Emprendemos el viaje entonces. Saliendo de las cabañas tomamos el camino que nos llevara a la frontera. Desde Los Queñes a más menos 2 kilómetros nos topamos con el camino que parece pavimento. Cementos Bio-Bio arregla el camino para el transito de sus camiones desde la mina que esta a la altura de Pichuante al norte, es un camino estabilizado y ancho donde se puede andar a buena velocidad. Vamos en caravana y avisando el paso de los camiones que bajan a velocidad considerable. Circula poco auto hacia el sector de la frontera. Es un lindo valle que se va internando y mostrando encantos como cascadas, paredes de granito, robles de cordillera y a veces un grueso bosque nativo. Me da la impresión de que penetrar en estos lugares resultaría muy difícil. Luego de algunos kilómetros el camino de la mina toma a la izquierda. Nosotros seguimos por un camino más angosto y sinuoso, en subida y con mucho polvo. Luego de un rato nos topamos con una camioneta de carabineros que viene bastante fuerte y como buenos ciudadanos que somos le damos el paso para no tener problemas.
Llegando a Pichuante pasamos a timbrar y declarar el paso a Argentina. El trámite demora un poco y mientras tanto conversamos con una funcionaria del SAG que nos indica que a la vuelta nos tocara pasar a declarar y a entregar las cosas que llevamos (si es que sobra algo). Seguimos entonces camino al hito fronterizo y luego de pasar el cruce al Planchón, donde están las lagunas de Teno, encontramos al lado chileno los baños de San Pedro los cuales son muy rústicos y había unas 3 o 4 personas. Pasamos de largo sin detenernos y comienza entonces la cuesta que nos llevara al limite, esta es larga y en partes bien parada. Vamos dejando atrás el valle y vamos subiendo bastante. Al llegar al hito nos sacamos algunas fotos y comemos algún sándwich. Desde aquí el camino comienza a bajar para llegar al control de Gendarmería Argentina. El paisaje cambia considerablemente, mas parecido a un desierto que a una zona de cordillera, todo pelado y cerros con formación arenisca. Tiene su toque la cosa. Son distintos los colores y los espacios de los llanos son mas grandes que en el lado Chileno. Después de divisar el volcán Peteroa vemos a lo lejos la casa de Gendarmería. Nos detenemos, bajamos a timbrar los papeles y a que revisen los autos. Como nos habían dicho llevamos una botella de pisco para regalarles. El Gendarme revisó los vehículos y luego con una buena sonrisa nos dejo el paso y nos deseo buena suerte. Nos advirtió eso si que hay cosas que no se pueden pasar a Argentina. Gracias a Dios no nos requisaron nada y pasamos sin problemas. Súper simpáticos los Che. Sacamos algunas fotos y seguimos viaje. A unos 5 o 7 kilómetros encontramos los Baños del Azufre, queríamos conocerlos pero nos cobraban 2.500 pesos por solo entrar lo que encontramos una frescura y nos devolvemos al camino principal para seguir y encontrar la huella que nos llevara a la Laguna Seca o Potrerillos. Desde Gendarmería a los Baños el camino es re-fácil, uno va por el llano y después de un buen rato el camino se va acercando a la derecha en dirección hacia Argentina. Los baños se ven del camino y deben ser mas menos unos 800 metros hacia el cerro el cual tiene unos glaciares impresionantes.
Seguimos entonces por el camino que se interna hacia Argentina, este llega a Malargüe (son cerca de 220 kilómetros desde la frontera), luego de andar un rato Mario nos informa que debemos trepar un cerro para encontrar la huella a la Laguna. Hicimos varios intentos y no llegábamos ni a la mitad. Los cerros parecen dunas, son arenosos y también tienen material parecido al maicillo. Al no poder subir vemos que por ese lugar no subiría un Unimog y según datos que manejábamos las personas que habían ido llevaban un Unimos, por lo tanto esta no era la trepada. Entonces tomamos el camino principal y buscamos la huella para cruzar nuevamente a Chile. Unos 3 o 4 kilómetros mas adelante vemos a la derecha una huella que sube por el cerro... mmmm… esta debe ser. En este sector el río va bien pegado al camino unos 20 metros mas abajo. Es súper notoria la huella y está en buenas condiciones... no tiene mayor dificultad... llegando arriba comienza a aparecer la mentada laguna. Las aguas están un tanto bajas pero para quien admira los paisajes de cordillera quedara extasiado con el entorno. Nos bajamos y sacamos las fotos de rigor y unos bebestibles para aplacar la sed y el calor que a esa altura era bastante.
Bordeamos sin mayores problemas la laguna seca y comenzamos a divisar el sector llamado Valle Grande. Bien puesto el nombre por que realmente una enormidad de extensión, lleno de vegas para las veranadas y animales por doquier en su labor de pastoreo. Se llevan los animales para su engorda y hay mucho talaje natural que se arrienda para los veranos. A lo lejos vemos la silueta del descabezado Grande, majestuoso volcán que nos recibe como un verdadero guardián de tan imponentes montañas. Vamos avanzando por el valle admirando la belleza del lugar. Más adelante encontramos unas dunas en los faldeos de los cerros y con Mario comenzamos a jugar un rato. Es muy entretenido y realmente para no creerlo. Encontrar arena a estas alturas es casi imposible de creer. A lo lejos divisamos vehículos y una rancha típica de cordillera y para sorpresa de nosotros hay más gente que está en el lugar, cosa que sinceramente no esperábamos. Nos bajamos y saludamos a las personas que están ahí. Para suerte nuestra esta el dueño de los terrenos (7000 hectáreas)... ufff!!!... que lugar. Después de conversar un rato y de recibir algunas indicaciones logramos el permiso correspondiente. El señor Palma nos señala los lugares que pretendemos. De una nos dice que llegar a los baños de Llolli es factible solo caminando o a caballo. Imposible siquiera pensar en hacerlo en moto. Pero queda la alternativa de los Baños del Pellejo que están más accesibles. Después supimos que se puede llegar pasando varios obstáculos a 500 metros de ellos.
Llegando al final de las vegas debemos atravesar un río... vadeo??... gracias a Dios las aguas están bastante bajas y no correntosas. Llegamos entonces hasta donde veíamos huellas de vehículos, de ahí para adelante aventura y conseguir o lograr hacer camino. Lo primero una trepada que no siendo difícil tenia dificultad que la hizo entretenida, todos arriba y comienza la búsqueda del mejor camino. Mario y Yo nos vamos por el lado derecho de los cerros. Encontramos algunas pasadas con trepadas, andando en inclinación y buscando como bajar hacia los valles que se veían a lo lejos. Por radio escucho que Hugo Pereira encuentra una huella mas fácil y marcada por las motos. Yo le digo entonces a Rodrigo y a los demás que sigan por donde Hugo encontró camino. Yo con Mario seguimos nuestro instinto y encontramos una bajada que nos deja en la huella de las motos, nos encontramos con el otro grupo y seguimos la investigación de ruta. Cada vez bajábamos mas pero no encontrando el camino hacia los baños. Todos sacaban fotos, todos estábamos muy contentos de estar en ese maravilloso lugar. Realmente habíamos jeepeado poco pero chupallas que estábamos disfrutando el paisaje. Llego el momento en que decidimos parar la búsqueda y encontrar un lugar donde armar campamento. Una cordillera que al cerrar los ojos se queda prendida en la memoria, una sensación de estar en paz con todo y en unión con esa parte del universo... y estábamos solos... nadie a nuestro alrededor... realmente disfrutando a concho nuestra aventura.
Luego de un momento encontramos el lugar perfecto para acampar. Ya dispuestos comenzamos a armar las carpas. Comienzan religiosamente, como siempre en nuestras salidas, los ceremoniales del carbón, poner a temperatura los buenos mostos llevados para la ocasión y elegir los lomos, pollos, longanizas y demases para la parrilla. Una buena conversa, unos buenos tragos para amenizar una noche plena de buena compañía, un día sábado completo... realmente un viaje redondo y a la hora de dormir todos contentos.
Quiero hacer una mención aparte a la señora de Rodrigo... muy simpática y súper aperrada en la salida. Con sus 6 meses de embarazo nunca en el viaje se complico. Se bajaba en todas las paradas. Realmente admirable. Acompaño a su marido y también sentimos que acompaño al grupo. Un gran aplauso para ella.
También agradecer a nuestro grupo que por enésima vez hace de esto una actividad que con agrado vivimos. Un paseo extraordinario. Como dirían por ahí de pe a pa, redondo en toda su expresión.
La vuelta del domingo es como todos los retornos, inventándonos para volver y seguir buscando alternativas en ese gran lugar de la cordillera de nuestro maravilloso Chile.