Una Ruta al Límite (por Eduardo Daza)
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La expresión de mi espíritu es el mismo siempre, ansioso y esperando que sean las 7 de la mañana del día Sábado. Preparo como siempre las cosas el viernes en la noche, junto a Eduardo mi gran copiloto vemos que debemos llevar para no pasar sorpresas desagradables. Carpas, sacos, linternas, ropa de abrigo y los comestibles son nuestra principal preocupación. Estando listos con todo lo que deberíamos llevar, teniendo a todos avisados para juntarnos en la Shell de Chena estamos dispuestos a dormir pensando en una nueva y diferente aventura.
Sábado en la mañana, mi copiloto le cuesta levantarse y por ende nos retrasamos un rato, apuramos un poco el tranco llegando a la hora justa de encuentro. Está solamente Emiliano, Charly viene en camino y Mario Paulus viene saliendo de la casa. Esperamos un momento para comenzar el viaje a una velocidad de 80 kilómetros para dar tiempo a Mario de alcanzarnos. La carretera va con pocos vehículos, el viaje es agradable y el tiempo esta impecable. Pasando por San Fernando llamo por teléfono a Facundo para desearle un Feliz Cumpleaños, como siempre y como buen jeepero que es nos ofrece ayuda para cualquier tipo de dificultad que podamos tener en la ruta.
Nos desviamos en la entrada de Teno para esperar a Mario que nos viene pisando los talones, a la sombra de un árbol nos acordamos de algunas salidas que hemos tenido como grupo y también echando de menos a quienes alguna vez nos acompañaron. Se ve en la carretera el samurai de Paulus, se estaciona y por supuesto que vienen los saludos de rigor y los abrazos atrasados de año nuevo. Mario nos comenta de que viene con un problema de Amortiguador, el soporte se ha salido y hay que soldarlo para tener un viaje tranquilo, por un camino de tierra llegamos a Teno, la entrada norte, donde encontramos a una persona que nos puede soldar el soporte y poder viajar tranquilo hacia nuestro destino. Charly y Emiliano van en busca de carbón y una parrilla que no llevamos, comprar pan y otros pertrechos. Conversamos con la persona del taller, le preguntamos cual es la mejor alternativa para ir al Planchón, nos dice que por Romeral el camino es muy malo, que mejor era el de la Montaña ya que cementos Bío-Bío ha arreglado el camino dejándolo en inmejorables condiciones.
Con el Samuka en condiciones, comprado lo que faltaba nos disponemos a seguir viaje. El camino de La Montaña es pavimentado un buen trecho, al entrar al ripio nos damos cuenta de que este esta en muy pero muy buenas condiciones, un camino ancho, parejo, con buenas señalizaciones. Como en media hora mas menos de viaje cruzamos el río Teno de norte a sur tomando el camino que nos llevara al Planchón. Al llegar a este cruce Los Queñes están 3 kilómetros más atrás. Seguimos viaje por un camino que nos permite apreciar un entorno precordillerano típico de esta zona, caídas de agua, el rió a poca distancia del camino, algo de Bosques autóctonos y una cordillera que despierta los espíritus aventureros y de libertades ahogadas. Es muy linda la zona con un cajón angosto a veces y un río que bravo corre al encuentro del mar.
Llegamos a un cruce donde el desvió a la izquierda es propiedad privada, al parecer de cementos Bío-Bío, nosotros seguimos por la derecha donde el camino se angosta considerablemente. Me acuerdo de la primera vez que pase por estos lados, sin duda esta mas cuidado y mas transitable, de seguro han pasado maquina para arreglar los destrozos que hace el invierno. Más adelante esta la aduana, control de carabineros y del SAG. Nos bajamos para dejar constancia de quienes y hacia donde vamos, los carabineros nos comentan como es el lugar y nos hacen sentir como verdaderos turistas. Tenemos una pequeña conversación con ellos súper amena y relajada, salieron tallas buenas y nos relajamos riéndonos todos. Listas las anotaciones pertinentes y terminadas las preguntas de rigor seguimos viaje al Planchón. Llegando al cruce nos juntamos los jeeps para irnos juntos en caravana.
Es hora de comenzar a subir por el desvío a nuestra derecha. El camino para sorpresa mía esta en perfectas condiciones, me atrevería a decir que en un 4x2 también es posible subir. Mientras mas subimos se nos va regalando un paisaje que a mi parecer cautiva a todos quienes le gusta contemplar la naturaleza. Un poco mas adelante van dos ciclistas, con sus alforjas y bien cargados, caminando ya que la subida es bastante pronunciada y con ese peso debe ser difícil poder pedalear. Nos detiene para hacer unas consultas. Son una pareja de argentinos que quieren cruzar la frontera, les advertimos que por aquí solo llegaran a las Lagunas de Teno y que no hay camino hacia el Límite. El mapa que llevan tiene este desvío como una pequeña raya que ni se nota. Se dan cuenta de que están equivocados y tienen que deshacer camino. Nosotros seguimos a un ritmo tranquilo y seguro.
Los cerros están llenos de caídas de agua y el entorno verde hace de este paisaje un lugar encantador, flores de distintos colores amenizan el horizonte, planchones de nieves y cumbres altas nos hacen advertir lo pequeños que somos. Subir y subir, vegas en la parte baja, un camino que se ve a lo lejos que sube y sube. El samurai de Mario presenta los primeros síntomas de la pesada subida, comienza a calentarse y hay que detenerse para no complicar el tema. Me adelanto para pasar a la casa del cuidador del tranque (es natural y desde ahí bajan aguas de regadío), es un terreno privado y lo mejor es solicitar permisos para entrar tranquilo a las lagunas. Conversamos un momento y nos datos del sector, estamos como a 2.500 metros y nos dice que las lagunas están a una cota de los 2.400 metros, altura ideal para no apunarse.
Comenzamos a bajar y vamos descubriendo entre los cerros un gran espejo de agua (así le dicen los huasos), hay algunas carpas y el agua tiene un color verde y mas al centro un azul muy profundo. Es una gran extensión de agua enmarcada en un circo de altas montañas, al fondo esta el Volcán el Planchón nombre del antiguo paso, hoy se llama Vergara. Es impresionante el paisaje, un lugar mágico que nos invita al silencio y el recogimiento.
Nos instalamos en primera instancia lejos de la gente y cobijados por la sombra de una roca. Después de descansar un momento salimos a caminar para reconocer el terreno. Después de algún rato y de subir una pequeña loma divisamos un lugar ideal para campamento. Analizamos la posibilidad de subir los vehículos y determinamos que si es factible. Eduardo intenta subir pero no lo logra, el terreno es muy blando y la camioneta comienza a escarbar haciendo hoyos. Sacamos aire de los neumáticos y subimos sin mucha dificultad, la técnica del aire ha surtido el efecto deseado. Mario Paulus muy confiado intenta pasar muy despacio perdiendo adherencia fácilmente, lo intenta de nuevo poniéndole power y ya somos dos los que hemos conquista la pequeña loma. Por el otro lado Mario Cerda invita a Charly y Emiliano a subir. Charly sin sacar aire es atrapado por las piedras y lo blando del terreno, veo mas complicado subir por aquí pero como dijeron ellos que sin dificultad no era entretenido. Varios intentos, hasta que aplicamos cinta de tiro humana, a tirones y aceleradas se logra llegar a buen termino. Emiliano con sus neumáticos en condiciones se dispone a tomar una ruta diferente, pasa sin pena ni gloria, el bloqueo es muy útil a la hora de trepar por un terreno complicado.
Ya estando todos juntos comenzamos al lugar donde estableceremos nuestro campamento. El lugar tiene unas vegas frente nuestro que hacen de este paisaje un lugar único. La Laguna a metros nuestros, caídas de aguas que emiten su canto de cordillera y un silencio que sobrecoge. Las partes mas alta de los cerros están con manchones de nieve y esta diversidad de colores es un sentido a nuestras sensibilidades artísticas.
Ya con campamento armado decidimos bajar a la orilla de la laguna, esta vez tres tienen el desafío de bañarse en estas gélidas aguas de cordillera. Emiliano, Eduardo y Mauricio serán los que sacaran la cara por el grupo, para mi son de una valentía enorme, yo apenas tomo la temperatura con los dedos de mi mano y me doy cuenta que no podría siquiera mojarme los pies.
Comenzamos los preparativos para el asado, comienzan a abrigarse por el frío, se prepara la parrilla y se saca la carne traída para esta ocasión. Un buen asado, buenos vinos y una genial convivencia entre quienes más de alguna vez hemos experimentado paseos y salidas juntos. Las Lagunas de Teno comienzan a dormirse, el sol ah dejado de alumbrar y las aguas van cambiando de color. Los últimos rayos iluminan la cumbre del Volcán, nosotros contemplamos este gran espectáculo, vemos en silencio como los colores que antes estaban en los cerros después de caer el sol han cambiado considerablemente.
Un asado muy entretenido, una compañía que se ha ello conocida y querida, mi copiloto que hacia mucho tiempo que no salía conmigo, nos preparamos para dormir ya que el día Domingo iremos a la Frontera.
Día Domingo, desayuno, desarmar campamento y seguir hacia el Límite. Son 30 kilómetros los que debemos recorrer, vamos subiendo y dejando atrás este lugar encantado. Últimas fotos y un recuerdo que nos seguirá en la semana. Bajamos hasta el cruce y seguimos al Oriente hacia el encuentro de la frontera. Llegamos al lugar, fotos de rigor, una explanada inmensa con muchos bofedales que gracias a Dios no se notan impactados por huellas de vehículos, algo de basura producto del poco respeto de algunos, sacamos algo de esta para llevarla donde corresponde.
De vuelta todos muertos de calor y algo cansados pasamos donde Carabineros para pasar el control del SAG. No se pueden pasar algunas cosas al territorio chileno. Les dejamos varias cosas, ellos muy agradecidos se despiden de cada uno de nosotros. Bien por los Carabineros de Frontera, tienen un espíritu especial y un trato muy cordial.
Bueno a la hora de los agradecimientos me permito especialmente agradecer la compañía de: Charly y su copiloto Juan Carlos, Emiliano y su copiloto Mario Cerda, don Mario Paulus su señora y Mauricio (Marcelo para Emiliano) y a mi hijo como mi fiel copiloto y piloto en algunas ocasiones.