Chincolco (por Eduardo Daza)

Los Tolios al ataque !!! jajajaja, si al ataque de los tintos, gran excusa esto de jeepear.... tengo un gran gusto por recorrer parajes, paisajes, lugares, entornos de esta patria tan pero tan mezclada de diferentes tonalidades. Pueblos como San Felipe me invaden de recuerdos y de historias, estando en su plaza pienso y trato de sentir como habrá sido la vida en ese lugar cuando mi Abuelo vivía ahí, mi padre paso su infancia en esas tierras, vivió mas de alguna aventura que hoy a sus 76 años aun lo hacen vibrar, sus cuentos han derivado en mi fanatismo de esos lugares, a través de sus historia he logrado interpretar las mías propias.

San Felipe siempre será una parada obligada, tienen nuestros viajes también algo de turismo, algo que yo creo muchos hacemos. Las últimas compras nos motivan a salir hacia Putaendo, falta Emiliano que llene estanque. En Putaendo encontramos una bomba abierta, esperando que la faena concluya avisan que la bencina se esta cayendo del estanque del Samuka, revisamos y el diagnostico es que hay una manguera rota o que no esta bien apretada, me meto debajo para hacer un diagnostico y ver que arreglos debemos hacer. Suerte para todos la manguera bendita no estaba en sus lugar, estaba totalmente separada del conducto del estanque de bencina, la abrazadera había cedido y sin mayores problemas la ajustamos y todo OK.

La cuesta del Tártaro quedo impecable, pavimento que nos permite andar más rápido y recorrer en menos la ruta. Entrando ya al camino de tierra jugamos por unos minutos en una grieta que esta en la trepada de tierra roja, un momento en que probamos muñeca y por que no decirlo para sacar algunas fotos para por lo menos tener imágenes de nuestro jeepeo. A esta altura ya habíamos decidido irnos por Alicahue, así no tenemos que tomar la carretera y entrar por la ligua. Buscamos esas pasadas que están medio escondidas pero que nos permiten jugar un momento. Al pasar por un salida de ruta siento un ruido muy fuerte metálico, lo asimile al bloqueo ya que a veces se salta y suena como un golpe seco. Sigo hacia arriba cuando Cesar me avisa que tengo una manguera suelta, yo por mi parte trato de revisar bien la camioneta antes de salir por lo que encuentro poco probable algo así, me detengo y voy a ver que pasa, sorpresa !! Una abrazadera que sujeta las hojas de resorte al yugo estaba quebrada, fatiga de material y suerte que no paso a mayores. Tratamos de buscar el otro pedazo para ir a soldar pero fue imposible, no estaba por ningún lado, la misión entonces era ir en busca de un repuesto. Nos devolvemos con Emiliano, en el viaje comentamos que habíamos visto una especie de desarmaduría en el camino de Putaendo a San Felipe. Nos tendieron y nos pusimos a buscar con un viejito del negocio una abrazadera que cumpliera con las medidas de la nuestra.... EUREKA!!!! Encontramos una igual y creo de mejor material, estaba entonces asegurado nuestro viaje. Volvemos y cambiamos la pieza sin mayores dramas, al principio continué con cierta desconfianza pero después de hacer algunas pruebas de comportamiento ya me olvide y le dimos no más al viaje.

Después de pasar las Mostazas y Alicahue tomamos la cuesta que nos dejara en la bajada del Sobrante. De ahí antes de los Carabineros de Chincolco tomaremos el camino que cruza el río y nos deja a las puertas de la cuesta sin nombre, me lo han dicho varias veces pero no he podido aprenderlo, lección para el próximo viaje, aprenderme el nombre de la cuesta.

Larga muuuuuuyyyyyy larga.... varias horas subiendo (creo) ... pero bien merecido para nosotros el intento, la vista que tiene el portezuelo cuando termina la cuesta es maravilloso, cada vez me convenzo de que esto es lo que mas me gusta... lograr llegar y mirar y encantarse con aquellos paisajes que desde abajo no logran develarnos los secretos mágicos que guardan. Chincolco esta en nuestra mirada, logramos divisarlo entero y algo mas que eso y realmente representa una dimensión extraordinaria de lo que somos realmente.

El viaje continúa sin problemas, llegamos entonces a la mina abandonada con su laguna color verde esmeralda. Lina y Ruth, mis acompañantes se bajan para sacar fotos, nos metemos y vamos en búsqueda de rocas, encontramos pirita, cuarzo, cobre y otras de un color azul parecido a lapislázuli pero que creo no era. Hugo sigue adelante hacia Cantarito, por radio nos comunicamos y le avisamos que queremos pasar a la mina para saludar a los minero y sacarnos fotos con ellos. Vamos avanzando por cajones estrechos y bien cerrados, al fondo el estero Cantarito con agua corriendo por su formación a veces rocosa. Saco algunas fotos y pienso en que seria un lugar ideal para quienes les gustaría hacer algo de trial, es un estero que baja en una formación rocosa y se nota algunos sectores donde perfectamente podría andar un jeep.

Llegamos a la mina y sacamos algunas fotos con Víctor quien esta cuidando la mina y hace más de 10 días que esta solo en este lugar perdido del mundanal ruido. Aun nos falta ruta para llegar a campamento, estamos en el principio de la cuesta que nos deja justo en el Valle de la Plata, una cuesta que no tiene mantención desde hace mas de 50 años, pasable pero sin huellas y diría con muy poco transito de vehículos. Llegando al Valle de la Plata vemos que ya el sol no es parte de nuestra compañía, llegando arriba al cruce para tomar el desvío a Pedernal vemos que Emiliano y Cesar siguen rumbo hacia los trapiches que encontramos la vez anterior, lo llamamos por radio y le indicamos que espere y vuelva para reunirnos y encontrar el camino.

Estamos ya de noche y no hay signos de que habrá algo de luna, me voy delante guiando la caravana de 4 jeeps - los demás tolios tenían problemas para el viaje - para encontrar luego el campamento y armar carpa y disponernos al asado acostumbrado con fogata incluida. Lina y Ruth (sueca y gringa) preparan un pollo a las especias, que después de picar verduras, trozar el pollo y sazonar lo ponen en la parrilla envuelto todo esto en papel aluminio.... nosotros nuestras típicas longanizas, carne y algunas vienesas... vamos al ritmo del fuego abriendo nuestra botella de tinto, serán entonces los primeros brindis de un día de jeepeo. Pasado un buen rato comienza a salir carne y algunos choripanes, estamos cansados pero con animo de compartir... salen los pollos al aluminio... se ve si están cocidos y preparados... nos ofrecen para probar y Hugo acepta encantado... el campamento siempre resulta encantador... después de las 24 horas se decide sacar la torta y hacer una celebración para Hugo... de cumpleaños decidió pasarlo con nosotros en plena cordillera y mas encima con torta.... cantamos un sencillo Cumpleaños Feliz!!! , Lina en sueco también le canto algo que saco trago y aplausos y luego Ruth le canto el cumpleaños en Ingles.... fue una celebración sencilla y con la mística que encierra la cordillera, tendrá entonces Hugo una historia que contar a sus nietos y nosotros guardaremos esta anécdota como un tesoro preciado, no todos los días tenemos la oportunidad de celebrar un cumpleaños de un amigo perdidos por rutas olvidadas y extraviadas de los mapas oficiales. Después de una regada y amena celebración nos fuimos a las carpas y a dormir.